barriendo la playa
y vuelvo a mis queridas 5 horas de sueño diario, abusando de los estimulantes de la carne, a mis millones de pájaros graznando en mi oscuro cráneo, ( cueva donde se esconden todos los males de la humanidad ), correteo de un lugar a otro, quemando queroseno, cerveza y bilis. reir y cantar, como un tren al pasar por el tunel.
vuelvo a tener sueño a todas horas y no querer dormir más de 23 minutos al día, 36... 48... son las horas que deberian de tener un día, tal vez más, pero no, unas míseras 24, noc reo que me dé tiempo en hacer todo aquello que yo deseo.
dormir y comer son vicios de mortales, ya apenas engullo aire cuando troto sobre la furia de metal que es este enjambre de asfalto, hierro y materialismo trasnochado, de aquellos que se aferran en unas cuantas luces de enón, que se esconden tras todas las posesiones del mundo que los exclavizan.
hoy he decidido barrer la playa que tengo bajo los párpados, abusar un poco más de los placeres de estar vivo, hipotecar el futuro como decía el sabdio, por que el futuro no existe.
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