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malmenor

aprendiendo a respirar.

Días encerrado, entre cuatro paredes de hueso, oyendo pitidos y música.

Me duele el cuello de tanto mirar al cielo, y sin llover.

Vacio y solo me siento en el suelo, como un chico que ha terminado de jugar, y aún, con las canicas en las manos, piensa que ya es hora de deshacerse de juguetes pueriles, menos de esa, la favorita, de esa nunca hay que deshacerse.

Frío espiritual, mientra mi tez se tuesta al sol.

Bajar barriga y subir el ánimo, escribo en mi pequeño diario.

Aprendiendo a respirar.

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