el infierno es el frío de la soledad
A mil kilómetros de cualquier parte.
En un bunker de hormigón y soledad.
Echándo de menos su calor contra mi espalda, de mi rota espalda.
Que decir a estas alturas, estar enfermo es una putada, aunque no sea más que un resfriado acompañado de un lumbago y estrés como para acabar con el más viejo de los monjes tibetanos.
Aprender a parar, a respirar, a disfrutar, a mirar a alrededor.
Cuantas veces lo habré pensado, incluso dicho, que pocas hecho...
Ella tiene razon, debor pensar más, debo pensar mejor.
Encerrado en esta cárcel de hormigón.
0 comentarios