Límites
Cuando crees rebasados tus límites por enésima vez, aún queda hueco para colgar otra roca al cuello.
Arrastras el peso que deberían portar diez titanes, y en cambio, yo, que apenas levanto un palmo del suelo, me arrastro, lento, pensado, exhausto...
Cuando creías que te ibas a romper como una copa de finísimo cristal, aún te tientan una vez y otra, golpeando contra el yunke.
Cuando ya se te han roto uno a uno todos los huesos del cuerpo, a alguien se le ocurre empujarte contra el ring contra un peso pesado.
Ding, ding.
1 comentario
Anónimo -